La importancia de controlar los ingresos desde tu propia web: Shutterstock, el ladrón más rápido del oeste


La fotografía empezó como un entretenimiento de las clases altas interesadas en la física y la química. Se necesitaban muchos productos para conseguir una imagen nítida, además de planchas de metal y plata.

Producir una fotografía, era un proceso caro y lento. No sólo en la toma, que obligaba a estar varios minutos quieto, sino en todo el posterior revelado y positivado, hasta llegar a la imagen final.

Los carretes de fotos de 35 mm, fue la revolución que popularizó la fotografía entre la mayoría de la población. Baratos de productir, fáciles de manejar y permitía revelarse en pocas horas en laboratorios especializados.

Pero la verdadera locura llegó con la fotografía digital. Los fotógrafos profesionales dijeron que eso no era fotografía de verdad (todavía hoy muchos lo dicen) y que no iba a imponerse. Lo mismo dijeron de los carretes de 35 mm e incluso de la fotografía de color ¿quién va a querer ver las fotos en color pudiendo verlas en blanco y negro, verdad?

Todos somos fotógrafos

¿Cuántas fotos hiciste ayer? ¿Y en la última semana? si las cuentas, seguramente te sorprendas. La fotografía ya no sólo es un proceso artístico, es también la forma más rápida de guardar un recuerdo, tomar una nota de un precio, una receta o incluso de dónde has aparcado el coche.

La venta de fotografías por parte de profesionales, llevó un camino paralelo:

  • En la primera fase, sólo se las podían permitir los ricos.
  • En la segunda, cualquier familia, aunque sólo en ocasiones especiales.
  • Y ahora, todo el mundo puede hacer fotos con su móvil.

En el ámbito comercial, si querías una fotografía para anunciar tu producto, tenías que buscar a un fotógrafo, explicarle lo que querías, pagar y después de un tiempo, recibías la fotografía.

Cuando varios fotógrafos se agruparán para conseguir llegar a más clientes y aprovecharse de las economías de escala en la compra de materiales (cámaras y objetivos principalmente), aparecieron las agencias de fotografía y las primeras agencias de stock.

Tienes más información sobre este tema en el artículo: ¿Dónde puedo descargarme imágenes para mi web?

Cuando ya no se puede crecer más

Shutterstock ha sido la agencia de stock más grande del mundo hasta ahora: la que tiene más activos en venta, colaboradores y compradores.

Sus beneficios año tras año eran enormes y tenían cantidades de dinero en efectivo. A pesar de todo eso, la codicia es muy fuerte. El fundador, sacó a la empresa a bolsa para ganar todavía más y entonces empezaron sus problemas.

En un primer momento, la valoración subió en poco tiempo.

Pero luego los inversores se dieron cuenta de que, siendo el líder del mercado, tenía poco margen para crecer. Las opciones gratuitas y los modelos de suscripción era la nueva competencia y frente a eso, Shutterstock no tiene ningún plan.

Los inversores quería recibir los dividendos prometidos y ¿qué hicieron desde Shutterstock? exprimir todavía más a sus colaboradores.

En plena pandemia, anunciaron que dentro de 6 días, bajarían el precio que pagaban por cada venta hasta 0,1€ por imagen y 0,80€ por vídeo. Aunque cada fotografía o vídeo se puede vender varias veces, con esos números es imposible que las cuentas salgan.

Precio medio de una cámara básica = 800€
Precio de un objetivo básico = 300€
Sesión de fotos con modelo semi-profesional 4h = 120€
Cámara profesional = 2.500€
Objetivo profesional = 1.200€
Sesión de fotos con modelo profesional 4h = 300€
Licencia para Software de edición fotográfica (anual) = 360€
Licencia para Software de edición vídeo, audio, 3D = 300€

¿Qué alternativas hay?

Los fotógrafos que sus ingresos dependían de las ventas de Shutterstock, han visto como en cuestión de días generan hasta un 70% menos que antes. El sector entero está en shock y se han realizado varios boicots desactivando cuentas, sin efecto por el momento.

Poco a poco, los fotógrafos, ilustradores, camarógrafos y todos los integrantes de la industria audio visual, están dando la espalda a Shutterstock en favor de otras alternativas como Adobe Stock o Pond5.

Algunos, empiezan a unirse para crear coaliciones de artistas (https://stockcoalition.org), con la idea de crear su propia plataforma de venta. Sólo cuando los artistas sean los dueños de la web donde venden sus productos, serán independientes y libres.

Si quieres crear una web para mostrar tus creaciones digitales o ponerlas a la venta, hay muchas opciones en el mercado. Con WordPress y algunos plugins, puedes empezar en muy poco tiempo. Por ejemplo, la opción de Woocommerce para tu tienda.

(Fotografía de Brett Sayles)



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